martes, 31 de julio de 2012

La pregunta más difícil del mundo

Estábamos sentados en una cafetería, me tomaba un café y tu un dulce, hablábamos del tiempo, me acuerdo muy bien, de la lluvia y me explicabas como se formaba como si yo no lo supiera, ese fue el momento, el mejor momento, tu me seguías hablando pero yo llegué a un punto de mi mente, parecía que estábamos solos en aquella cafetería mirándonos y yo pensando en lo afortunada que era, hablabas sin parar y cuando sonreías mi cara de estúpida aumentaba más, tus palabras se desvanecían, no escuchaba absolutamente nada de lo que decías, era como las películas, todo empezó a moverse a cámara lenta, me fijaba en cada detalle de ti que te hacían únicos, tu sonrisa, el verde de tus ojos, tu estilo de ropa, tu forma de hablar sin parar, como acariciabas mi mano...Entonces me hice una pregunta, una pregunta muy difícil que muy pocos saben contestar con sinceridad,    ¿Soy feliz?
Sí, era completamente feliz a tu lado, y no esperaba a mi media naranja para serlo, tu eras esa única media naranja, supe que esa pregunta nunca me aterraría porque estaba lo suficientemente segura de que te quería para responder que si, y cuando supe responder una inmensa ola de sentimientos, de ganas de abrazarte, de tenerte, de besarte invadió mi cuerpo y me sentí la chica más afortunada del mundo estando en aquella cafetería contigo y con un sí por respuesta a la pregunta más difícil del mundo.