lunes, 5 de noviembre de 2012

La Boda

El día más perfecto e inolvidable de mi vida se acercaba, solo quedaba dormir y descansar sin nervios, pero como una buena novia que fui no dormí en toda la noche. La luz entraba por la ventana, yo totalmente sola en aquel piso tan silencioso miraba el reloj desesperadamente procurando que las agujas avanzaran más rápido, el traje de novia descansaba sobre el espaldar del sillón, la caja de las zapatillas estaba a los pies del traje, todo estaba preparado, el banquete, el viaje, la ceremonia, las flores...todo estaba dispuesto a salir perfecto.
Eran las 7:00 de la mañana cuando me sobresalté con el timbre, las peluqueras y maquilladoras no paraban de entrar maletas, empezaron a lavarme el pelo y a hacerme el fabuloso recogido de novia que ya tenía escogido, mientras otras me pintaban las uñas y otras le sacaban brillo a las joyas y sacudían el traje. A las 8:30 sonó de nuevo el tiembre, mi madre y las damas de honor entraron gritando y agitando las manos como locas, comenzé a reirme, esa fue la primera sonrisa del día y por supuesto no la última. El traje de novia me lo comencé a acomodar a las 9:00, zapatos, lazos, liguero, guates, velo, las de maquillaje ya me habían empezado a maquillar antes de que me diera cuenta, a las 9:30 ya todo el mundo estaba preparado para la operación "Mi Boda", el coche me esperaba, estaba tan nerviosa que por un instante pensé que iba a vomitar, pero ninguna duda.
El coche paró ante las puertas de la iglesia, allí estaba toda mi familia aplaudiendo entusiasmada, algunos lloraban de emoción y yo con la sonrisa más bonita que hubiera tenido jamás. Mi padre me acompañó al altar, pero según se abrieron las puertas ante mi y comenzó la marcha nupcial las piernas me temblaban al verle a él al fondo del pasillo, la iglesia estaba preciosa, y desde fuera se percibía el olor a flores, mi barriga dió mil vueltas antes de llegar al altar, y hubieron momentos en los que sentía como mi padre me arrastraba de la mano, cuando por fin llegué y lo tuve a él allí ante mi, dos lágrimas resbalaron y cayeron al suelo, estaba tan feliz, mi día había llegado, el que tanto había esperado. Los "si quiero" resonaron en la iglesia, y el beso fue el más intenso, bonito y profundo que me han dado jamás, fue el beso perfecto del mundo, la gente gritaba, lloraba y a nosotros nos esperaba un avión, nuestra Luna de miel...Y este fue el día más bonito y romántico de mi vida, la noche...podemos dejarla a parte.