Querido diario...
Puedo decir que soy feliz con mi cuerpo, con mi personalidad, y que no deseo cambiar nada de mí. Todo lo que soy se lo debo a mis experiencias, por ello, no me arrepiento de nada, porque todo lo que he hecho me ha llevado hasta aquí, he tomado las decisiones correctas en un pasado y me han traído un presente lleno de felicidad, y eso se lo debo a lo vivido que me ha traído hasta aquí hoy. Hoy, como muchas otras veces, digo que me siento cómoda con la vida, me siento feliz, y puede que no sepa bien qué es el amor, pero la felicidad sé lo que es, y me llena completamente.
Poresosmomentos Juntoati ♥
Mis historias mejor inventadas (:
martes, 29 de enero de 2013
Nuestro fin de semana
Era domingo y amanecíamos en el hotel de Madrid, junto a la gran vía después de una noche perfecta, cena romántica, paseo por las calles de Madrid, y cuando llegamos al hotel la noche se convirtió en mágica, no hace falta dar detalles de aquella habitación, solo sé que era domingo y nos dos despertábamos bajo las mismas sábanas que por la noche habían compartido tanto con nosotros.
Una rutina juntos, un deseo que por un fin de semana se había cumplido, tuvimos que esperar, pero valió la pena, fue un fin de semana nuestro, y no hay palabra que lo describa mejor. NUESTRO.
Apenas salimos de la habitación, habíamos esperado un año para aquel fin de semana y queríamos aprovecharlo pasando todas las horas del día juntos, y así lo hicimos, todas las promesas y todos los planes que habíamos hecho en un pasado las cumplimos aquel fin de semana. Y es que su regalo por mis 18 años, fue inolvidable.
Una rutina juntos, un deseo que por un fin de semana se había cumplido, tuvimos que esperar, pero valió la pena, fue un fin de semana nuestro, y no hay palabra que lo describa mejor. NUESTRO.
Apenas salimos de la habitación, habíamos esperado un año para aquel fin de semana y queríamos aprovecharlo pasando todas las horas del día juntos, y así lo hicimos, todas las promesas y todos los planes que habíamos hecho en un pasado las cumplimos aquel fin de semana. Y es que su regalo por mis 18 años, fue inolvidable.
Un típico Lunes
Sentados en el sofá de nuestro acogedor piso de California, junto a la playa, se oyen las olas y el olor a mar entra por la ventana, una luna llena inunda la habitación de luz, y tú y yo estamos sentados en el sofá, viendo una peli de miedo mientras comemos comida china. Ambos con el pijama, unos calcetines bien calentitos, mi cabeza reposa en tus piernas y tú me acaricias el pelo, una manta encima de mí, cómoda, feliz me dejo dormir pensando porqué tuve tanta suerte de haberte conocido.
martes, 8 de enero de 2013
Miércoles cinco.
Todo empezó un miércoles 5, estaba yo tranquilamente sentada en la silla de una cafetería mientras leía el periódico y desayunaba un croissant y un café. Entonces sentí como el suelo vibró al rodarse la silla que se encontraba ante mí, aparté la vista del periódico con un aire de curiosidad por ver quién había ocupado esa silla.
-¿Hola?, ¿Qué haces?- pregunté con la voz temblorosa.
Era un chico joven, por su forma de vestir y su corte de pelo tendría dos o tres años más que yo. Vestía bien, parecía un chico adinerado, por tanto, más curiosidad me entró al saber que no había ido a pedirme limosna ni a venderme nada.
- Hola, me dio la sensación de que te conozco de algo y vine a averiguarlo- dijo con una voz paciente y muy segura, al terminar añadió una sonrisa.
Sinceramente es una de las sonrisas más bonitas que he visto en mi vida.
- Pues me parece que no - respondí.
- Pues yo creo que ya va siendo hora de que me conozcas.
Ambos sonreímos, nos miramos durante unos segundos. En ese preciso momento supe que ibas a cambiar mi vida por completo. Sabía que no iba a desayunar más sola.
domingo, 6 de enero de 2013
Amor
Las personas somos diferentes, por tanto queremos y nos enamoramos a nuestra manera. Cada uno quiere y demuestra su amor de una manera distinta, pero lo peor que le puede pasar a alguien es amar a quien no le ama. Por eso pido que cuidemos el amor, este sentimiento mágico que nos ha hecho descubrir y madurar tanto, muchos "Te Quiero" sobran en este mundo.
En mi opinión uno no quiere hasta pasado un largo tiempo, a lo que muchas personas llaman querer es cariño, las palabras querer y amar deberían ser usadas solamente cuando de verdad se sienten.
Es muy diferente el cariño al querer y mucho más al amar, pero pocas personas conocen este dato.
Vivimos en una era en la que el amor no se valora, lo tratamos como un sentimiento más. Sentir vergüenza, temor, tristeza no se puede comparar con sentir amor. ¡El amor lo creamos nosotros!
Pensamientos compartidos
Salíamos del restaurante de mano, sería nuestra tercera o cuarta cita, no lo recuerdo muy bien, pero me acuerdo de esa noche detalle por detalle. Fue una noche llena de pensamientos compartidos.
Nos dirigimos a la playa, en el coche no hablamos, estuvimos en silencio, pensativos, sin música, con ambos cristales abiertos intentando que las dudas desaparecieran.
Él tenía las mismas preguntas que yo, estaba segura, pero lo que no sabía era si irían del mismo tema.
Cuando llegamos la luna cubría de un tenue brillo todo el mar y la arena, era una vista realmente maravillosa, pero tenía tanto miedo de su reacción por lo que iba a decirle, que ni pude apreciarla en ese momento, el cielo no parecía tener ni Luna para mí.
Nos sentamos en la arena sin pronunciar una palabra, estaba tan raro y callado que me hacía dudar si decirlo o no, aunque él podría haber pensado lo mismo de mí ya que yo esquivaba todas sus miradas.
Tenía que confesarle que me estaba enamorando, y que pese a que yo no quería, lo estaba haciendo sin darme cuenta y no podía pararlo de ninguna forma, aunque la verdad es que no me apetecía pararlo. Ese era mi pensamiento, mis preguntas de si él sentiría lo mismo, y mi mayor miedo, el cómo sería su reacción al decirlo.
Pero que iba a saber yo que por su cabeza rondaban los mismos pensamientos que por la mía.
Ambos nos miramos, sonreímos por fin y nos dijimos al unísono el "Te Quiero" más bonito y poco peculiar de mundo. Parecía una película, pero me alegré de que aquella fuera nuestra realidad, todos los pensamientos, dudas y nervios que tenía desaparecieron cuando sonó en el silencio de las olas un beso lleno de "Te Quieros".
lunes, 5 de noviembre de 2012
La Boda
El día más perfecto e inolvidable de mi vida se acercaba, solo quedaba dormir y descansar sin nervios, pero como una buena novia que fui no dormí en toda la noche. La luz entraba por la ventana, yo totalmente sola en aquel piso tan silencioso miraba el reloj desesperadamente procurando que las agujas avanzaran más rápido, el traje de novia descansaba sobre el espaldar del sillón, la caja de las zapatillas estaba a los pies del traje, todo estaba preparado, el banquete, el viaje, la ceremonia, las flores...todo estaba dispuesto a salir perfecto.
Eran las 7:00 de la mañana cuando me sobresalté con el timbre, las peluqueras y maquilladoras no paraban de entrar maletas, empezaron a lavarme el pelo y a hacerme el fabuloso recogido de novia que ya tenía escogido, mientras otras me pintaban las uñas y otras le sacaban brillo a las joyas y sacudían el traje. A las 8:30 sonó de nuevo el tiembre, mi madre y las damas de honor entraron gritando y agitando las manos como locas, comenzé a reirme, esa fue la primera sonrisa del día y por supuesto no la última. El traje de novia me lo comencé a acomodar a las 9:00, zapatos, lazos, liguero, guates, velo, las de maquillaje ya me habían empezado a maquillar antes de que me diera cuenta, a las 9:30 ya todo el mundo estaba preparado para la operación "Mi Boda", el coche me esperaba, estaba tan nerviosa que por un instante pensé que iba a vomitar, pero ninguna duda.
El coche paró ante las puertas de la iglesia, allí estaba toda mi familia aplaudiendo entusiasmada, algunos lloraban de emoción y yo con la sonrisa más bonita que hubiera tenido jamás. Mi padre me acompañó al altar, pero según se abrieron las puertas ante mi y comenzó la marcha nupcial las piernas me temblaban al verle a él al fondo del pasillo, la iglesia estaba preciosa, y desde fuera se percibía el olor a flores, mi barriga dió mil vueltas antes de llegar al altar, y hubieron momentos en los que sentía como mi padre me arrastraba de la mano, cuando por fin llegué y lo tuve a él allí ante mi, dos lágrimas resbalaron y cayeron al suelo, estaba tan feliz, mi día había llegado, el que tanto había esperado. Los "si quiero" resonaron en la iglesia, y el beso fue el más intenso, bonito y profundo que me han dado jamás, fue el beso perfecto del mundo, la gente gritaba, lloraba y a nosotros nos esperaba un avión, nuestra Luna de miel...Y este fue el día más bonito y romántico de mi vida, la noche...podemos dejarla a parte.
Eran las 7:00 de la mañana cuando me sobresalté con el timbre, las peluqueras y maquilladoras no paraban de entrar maletas, empezaron a lavarme el pelo y a hacerme el fabuloso recogido de novia que ya tenía escogido, mientras otras me pintaban las uñas y otras le sacaban brillo a las joyas y sacudían el traje. A las 8:30 sonó de nuevo el tiembre, mi madre y las damas de honor entraron gritando y agitando las manos como locas, comenzé a reirme, esa fue la primera sonrisa del día y por supuesto no la última. El traje de novia me lo comencé a acomodar a las 9:00, zapatos, lazos, liguero, guates, velo, las de maquillaje ya me habían empezado a maquillar antes de que me diera cuenta, a las 9:30 ya todo el mundo estaba preparado para la operación "Mi Boda", el coche me esperaba, estaba tan nerviosa que por un instante pensé que iba a vomitar, pero ninguna duda.
El coche paró ante las puertas de la iglesia, allí estaba toda mi familia aplaudiendo entusiasmada, algunos lloraban de emoción y yo con la sonrisa más bonita que hubiera tenido jamás. Mi padre me acompañó al altar, pero según se abrieron las puertas ante mi y comenzó la marcha nupcial las piernas me temblaban al verle a él al fondo del pasillo, la iglesia estaba preciosa, y desde fuera se percibía el olor a flores, mi barriga dió mil vueltas antes de llegar al altar, y hubieron momentos en los que sentía como mi padre me arrastraba de la mano, cuando por fin llegué y lo tuve a él allí ante mi, dos lágrimas resbalaron y cayeron al suelo, estaba tan feliz, mi día había llegado, el que tanto había esperado. Los "si quiero" resonaron en la iglesia, y el beso fue el más intenso, bonito y profundo que me han dado jamás, fue el beso perfecto del mundo, la gente gritaba, lloraba y a nosotros nos esperaba un avión, nuestra Luna de miel...Y este fue el día más bonito y romántico de mi vida, la noche...podemos dejarla a parte.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





